miércoles, 24 de agosto de 2011

Redención

Querida hija:
Sigo viviendo, leyendo, esperando.
Confieso que hace años me hubiera alegrado la reacción anticlerical en el mundo, pero y me siento obligada a reconocer que de todas las disciplinas a las que recurrí desde tu suicidio los que me brindaron calidez y compasión fueron dos curas.Hace treinta años o más el suicidio era un pecado mortal, más o menos como lo juzgan ahora las tarotistas, los de umbanda, los budistas.
Pero tu nota, tan típica de vos:- Hasta la redención siempre: Jesús o Muerte!, me hizo ir a la Iglesia;vos no estabas bautizada por la decisión hace 26 años de tu padre y mía- eramos tan progres!-, y debo decir que estos curas me consolaron, y de tal manera que sentí agradecimiento en mi corazón y que mi severa crítica intelectual ante la cleresía empezó a discriminar la institución de algunos miembros.
De todas maneras no sé....
Cuando yo era joven solía decir:
-El  Dios en que no creo es más compasivo que el Dios que vos esgrimís- cuando discutíamos con mis compañeros.
No sé, no soy médium, ni alucino, ni tengo certezas.
Mis creencias se contradicen, porque la reencarnación no se lleva con el conxuro da queimada, por ejemplo, cuando dice:
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, aquí e agora, facede cos espíritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.