He visto con fascinación pero también fastidio la película de Lars Von Trier, Anticristo.
La ví en forma inocente, como me había ocurrido con Dogville.
Tal era mi ingenuidad que ni siquiera conocía el afiche o el logo, que transforma la t final del título en el símbolo para Venus o lo femenino.

Ni siquiera sabía que era del director que creó el movimiento Dogma.
Trato de no ver dramas, y lo logro. Son demasiado almibarados algunos, y otros demasiado obvios.
Enfatizo mi ignorancia sobre el film, porque no lo ví por una curiosidad patológica, ni por estar en la avanzada progresista.
Saben ustedes que para dramas humanos tengo mi trabajo.
Prefiero ver Star Trek, o Terminator Salvation;
que son dramas, pero tan bien alejados de la realidad, que no me dejan pensando más de diez minutos.
Esta película es peligrosa.
Mueve elementos innombrables de la psique, que uno trata de aislar y recortar a través del lenguaje.
Y es claramente anti feminista.
Es la represión y el escarnio de la mujer salvaje que Clarissa Pinkola Estéss en Mujeres que corren con lobos, rescata.
Es la respuesta intelectual al retorno de ciertas ideas sobre la diosa Madre, es la mirada horrorizada del puritanismo nórdico sobre la sexualidad femenina.
Es otra vez, la necesidad de un ritual de limpieza sobre la mujer.
Es otra vez considerada la instigadora del mal Absoluto.
Es la Naturaleza y su Inmoralidad. La madre naturaleza es llamada la Iglesia de Satán, el viento es su respiración.
Lo femenino como opuesto a los valores crísticos de compasión, caridad y especialmente, los aspectos legales de la constitución humana que sería la ley del Nombre del padre, enunciada por Lacan y sus acólitos y que cuando falla, falta o está forcluída produce monstruos, como cuando la razón duerme en el dibujo de Goya.
El Caos reina.
Tal el título de uno de los capítulos en que está dividido el film.
Si el lenguaje como quiere Wittgenstein es el límite, y todo aquello que puede ser pensado es posible, lo será entonces el Ginecidio, y la respuesta femenina de la ménade. El éxtasis destructor que inspira Dionisio en la Mujer. Hay un mito egipcio sobre Hathor, quien realmente enfurecida, se propone destruir la raza humana, y sólo puede ser calmada por los otros dioses embriagándola con cerveza.
La solución de Von Trier es más radical.
Es, la ya implementada, quema de la bruja.
Ante el despertar del poder de lo femenino, señala su intrínseca maldad.
Pero confunde los referentes lógicos.
Lo peligroso de la escición de la mujer en la Madre y la Prostituta( entendiendo como ésta aquella que goza del sexo) es que lo masculino al vituperar lo femenino escandaloso, pierde su rumbo, y tiene que admitir que no se puede renegar de lo femenino como en el siglo XIII, cuando debe aceptar la presencia de lo femenino subiendo al altar a la Virgen María, ya que Cristo había asumido el lugar de Pantokrátor y se necesitaba de la intercesión de alguien que tuviera compasión por los humanos perseguidos por la Peste negra. Es decir aceptando uno de los aspectos de la mujer. Es curioso también que allí se desatara la persecusión del aspecto sexulizado de la mujer, la bruja.
Una mujer que hable sobre esto, no es una mujer totalmente femenina, tiene virtudes masculinas, siendo la raíz etimológica de virtud,
vir, varón, entre las que se cuentan el uso de la razón y del lenguaje con sus reglas éticas.
Hemos visto como los hombres en las últimas décadas han aceptado sus escondidas emociones femeninas, desde el cuidado de los hijos hasta la necesidad de nutrir.
No emito juicio sobre el tema, es lo que ha ocurrido, tal vez como síntesis entre los movimientos feministas y la inercia histórica.
La película me ha disparado una andanada de reflexiones y una necesidad de compartir opiniones.
En Goggle hay 90 mil resultados, por lo que deduzco que les ha ocurrido a varios.
Más allá del prejuicio antiprogre, o intelectualoide me ha conmovido profundamente.
Pienso que Lars quien atribuye el film a una depresión personal, fué cruelmente tratado por una mujer, pero su respuesta es brutal y peligrosa, teniendo en cuenta que el varón comete una transgresión al actuar como terapeuta de su esposa (y esto ya es muy viejo pero igual lo menciono, en inglés therapist se puede escuchar The rapist, el violador) si bien no la primera, porque esta mujer sin nombre, no puede conciliar en sí misma estos dos aspectos constituvos de lo femenino y como madre es un desastre.
Como en estos días han aparecido noticias relacionadas, madres que enferman y matan a sus hijos, padres que cometen incesto y tienen descendencia con sus hijas, me parece que el film enuncia que todavía no hemos alcanzado a cubrir con el velo del lenguaje estas numinosas condiciones de nuestra conciencia, hablando en términos de humanidad.