martes, 1 de septiembre de 2009

Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo



La vejez ha sido alabada por poetas (viejos por supuesto).
Desde Francis Bacon que la alude en
"Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer"
hasta Schopenhauer que sentencia
"Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario".

Además,todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie quiere ser viejo.

Pero, la verdad verdadera es que te sentís irremediablemente vieja cuando la invocación de ovnis y la invasión de las alimañas de Andrómeda ya la leíste en tu época de estar amamantando, en la Revista El péndulo de la mano de John Sladek cuando escribía Los Nuevos apócrifos, guía de ciencias extrañas y creencias ocultistas.

Cuando tu hijo más chico tiene 21 años.

Cuando una adorable compañera de blogs te conoce en persona, y termina enunciando su deseo de que las cremas antiage funcionen.

Cuando te parece más sexy Sean Connery que Matt Damon.

Cuando vintage era la ropa que vos usabas de joven.

Cuando tenés información de primera mano sobre lo sucedido hace tres décadas, si es que te acordás.

Cuando estás convencida que Columbo era mejor detective que Monk, y más sano, por supuesto.

Cuando te resistís a usar zapatillas con el ambo.

Cuando te ponés a buscar pensamientos sobre la vejez.