sábado, 28 de mayo de 2011

Lo que leyeron Borges y Bioy Casares

Me he librado del soborno del cielo. Cumplamos la obra de Dios por ella misma; la obra para cuya ejecución nos creó, porque sólo pueden ejecutarla hombres y mujeres vivientes. Cuando me muera, que el deudor sea Dios y no yo.
 Bernard Shaw, Major Barbara (1905).


EL LUGAR DEL HIJO
¿Qué puede importarme mi salvación si mi hijo está en el fuego?
Tennyson, Rizpah (1880).



 
Según el teólogo medieval Juan Escoto Erígena (800‑877), el universo emanó de Dios y regresará, finalmente, a Dios. Por consiguiente cabe distinguir dos procesos: uno de diferenciación de las criaturas, otro de absorción en la divinidad. En el segundo, llamado deificación, todo lo creado ‑los ángeles, los hombres, el Infierno, el Diablo‑ ingresará dichosamente en el Ser Supremo. Entonces, la Creación y el Creador se confundirán y el tiempo cesará.
Warren Hope, The week‑end Theologian (Abridged edition, 1897).

Lord Sheeva






Si el mundo externo fuera algo más que una magia, sería indestructible. El mundo es irreal. Las cosas vacías engendran cosas vacías; el culto de un Buddah ilusorio confiere un mérito ilusorio; el asesinato de un fantasma proyecta dolores imaginarios en infiernos mágicos.
L. de la Vallée Poussin, Bouddhism (1909).


Tenía yo un tío anciano, que pensaba en forma rectilínea. Un día me detuvo en la calle y me preguntó: ¿Sabes cómo atormenta el Diablo a los réprobos? Ante mi respuesta negativa, dijo: Los hace esperar. Dicho esto, prosiguió su camino.
C. G. Jung, Ulises (1933).

Cuando el hombre se despoja del cuerpo etéreo, vive retrospectivamente su vida. Recorre todas sus experiencias, pero de un modo nuevo.
Supongamos que un hombre muere a los setenta años, vive retrospectivamente hasta los cuarenta, cuando abofeteó a otro en la cara; siente el dolor que el otro sufrió. A los treinta, le ha sacado la mujer a un amigo; cuando llega a esa etapa, se siente engañado por esa mujer.
Rudolf Steiner, Las manifestaciones del Karma, III (1921).


Creían los Galos en la existencia de otro mundo en el que aguardaban muchas penas a los malvados. Estas no eran eternas y después de sufridas se volvía a la tierra para adquirir nueva vida.
Chiniac, Religión de los Galos.