jueves, 27 de agosto de 2009

Manifiesto de amor por la vida.


Lo que importa no es la vida eterna, sino la vivacidad eterna.
O por el tiempo que tenés que vivir vivílo a pleno.
Hacé lo que te gusta.
Bancáte la culpa si una decisión no fué acertada, porque decidiste eso en ese momento, por alguna razón que ahora se te escapa, pero que en el momento parecía la única salida posible.
Estoy tocando de oído, juntando retazos de reflexiones ajenas.
En la serie inglesa que relata las aventuras del Chief Inspector Morse, me entero que Blaise Pascal, ese atacado por los milagros, reducía la creencia en dios a una apuesta.
Creer, porque si Dios existe, gano todo y si no existe no pierdo nada.
Esto es pragmatismo, mucho antes que los ingleses con William James lo tipificaran.


..." como la llama insaciable me consumo;
todo lo que toco se vuelve luz y lo que arrojo no es ya más que carbón.
Fuego soy, sin duda"



Federico Nietzsche
( buscando el dios desconocido que moraba en su interior, y que tal vez encontró en el manicomio de Jena)