martes, 4 de agosto de 2009

Marchelo, zancadilla y reparación.


Nuestro colaborador y antiguo corresponsal itinerante, ya que no nos quiere dar domicilio fijo por su temor a los otros colaboradores, la Agrupación Los 9 Locos, encargados de los subsidios y sueldos, nos ha enviado para paliar la vergüenza del cajón de alegría, un excelente artículo que roza la categoría de manual, por lo que lo publicaremos por entregas, casi como las novelas de Dickens,y casi tan didácticas.


Métodos de supervivencia para psicólogos
Como robar una empanada

En estos difíciles tiempos de malaria y desocupación, es aún posible aplicar
los conocimientos adquiridos para solucionar nuestros urgentes problemas
alimentarios. Al respecto, sugerimos los siguientes métodos para robar una
empanada:


1-Método skineriano del condicionamiento operante: Cada vez que vaya a la
rotisería llévese descaradamente una empanada mientras le comunica al
empleado una buena noticia (por ejemplo que ganó San Lorenzo, o que los
gastronómicos quedarán exentos de ingresos brutos, etc). El hombre le
permitirá llevarse siempre empanadas, habida cuenta que esa conducta
permisiva estará siempre recompensada con una buena nueva.

2-Método piagetiano: Tome un bebé cualquiera y llévelo a la rotisería
debajo del brazo, acercándolo inadvertidamente al mostrador. Ávido de
ejercitación sensorio-motriz, la criatura no podrá evitar tomar una
empanada. Luego, márchese inmediatamente. Si el empleado se queja, defienda
al niño diciéndole que el pobre está ejercitando la coordinación entre
visión y prensión, y buscando nuevos medios para hacer desaparecer objetos.

3-Método lacaniano: Lleve una soga con el nudo borromeo. Mientras el
empleado intenta infructuosamente desatarlo, usted forcluye una empanada y
huye furtivamente.

4-Método kleiniano: incremente progresivamente la ansiedad paranoide del
rotisero a límites intolerables mediante el argumento del inspector de la
DGI (Dirección General Impositiva). Podrá llevarse las empanadas que quiera
cuando el hombre, con el yo ya escindido, intente ocultarse en el microondas
agarrándose las dos cabezas.

5-Método freudiano: Háblele al rotisero de la cuestión de la
castración paterna señalándole los genitales y (con delicadeza), de la
"intensa" relación que tuvo y tiene con su madre. Aproveche el estado de
miedo (por sus genitales), culpa y confusión (por lo de la mamá) del
rotisero para llevarse las empanadas y mientras se retira lentamente, dígale
que la primer consulta es gratuita y déjele su tarjeta.

6-Método pavloviano: Tómese un perro nuevo y condiciónelo para que, frente
al sonido "¡Fuera de aquí, ladrón!", tome una empanada, salga huyendo del
negocio y lo espere en la esquina.