domingo, 23 de agosto de 2009

No me quemen, soy Giordano


No sé cambiar mi IP; tampoco sé como navegar y publicar en el blog sin que se pueda detectar la procedencia de lo escrito.
Esto, en los tiempos que corren es grave.
Si la Presidente se encarga personalmente de echar un empleado que contó en Facebook el periplo de un viaje de A.A a Miami, estamos todos en peligro, sólo por pensar distinto.
Recuerdo el mismo temor en los setenta, cuando ir a la Facultad era una actividad de riesgo.
Mientras en su discurso mezcla pelotas de fútbol y desaparecidos, ¿el que cuenta la verdad es despedido?.
¿No es una Sobrereacción?
Personalmente me parece estar en manos de un niño caprichoso con la autoridad de decidir mi futuro.
Y que, todo aquel que anuncia una nueva cosmovisión/paradigma, está en peligro, ya que como todos hemos experimentado, un hombre con una idea nueva es un loco hasta que se demuestra que la idea era excelente.
O bien un herético impenitente, pertinaz y obstinado, como dice en la sentencia que consolidó la quema en la hoguera del creador de la Expulsión de la Bestia Triunfante, un 17 de febrero.
"umbra profunda sumus"
"Somos una sombra profunda"