martes, 7 de julio de 2009

Exorcismo


En un libro de esos que una no suele consultar, uno de Lévy Bruhl, Las funciones mentales en las sociedades inferiores-SIC- encontré una carta de amor.
Pensaba que las había destruído todas.
Un amor que empezó cuando tenía 34 años y que se terminó abruptamente con la muerte de mi madre a mis 48 años.
He vivido un Gran Amor.
Él me escribía esto.


Encendí la vela roja. Toco "Misty" y bailo con vos. Una y otra vez. Tendría que ser una casa muy grande. Verte hablar absurdamente con tus hijas. Reír para mis adentros y estar en tu vida sin molestar. Sin que me molesten. Los arpegios del piano de Erroll Garner me estremecen toda la tristeza. Yo no podría escribir los versos más tristes como Neruda. Solamente revivo tu ser, ya dentro mío (parece que así será para siempre) yo sería como un extraño, o un pasajero que viviera con sus cosas amontonadas en un rincón y que sólo quiere estar con vos. Verte ir y venir. Un energúmeno que no se integra y al que tendrían que habituarse por obra de tu magia. Y yo te traería a mi hija para que le enseñaras algo de eso.


Hace 5 años que no lo veo.
Ya no duele, pero cuanto dolió.