jueves, 9 de julio de 2009

Réquiem


Conocí al cuervo López en un grupo de yahoo: biblioteca_Dick.
Era controversial apasionado, el alma del grupo.
Revisando los mails de esa época hay diez o más de el cuervo por día contestando a cada uno, planteando intrigas, sarcasmos.
Era muy divertido.
Lo conocí personalmente, un abogado del año 65'(saquen la cuenta ustedes), hijo único amante amantísimo de su madre quien padecía artritis, o tal vez artrosis.
Versión porteña de Søren Kierkegaard, su pregunta, su angustia, era la muerte.
Es cuando una agradece tener fé.
Fé.
Es un don.
No había razonamiento que diera cuenta de eso así que no se lo podía tranquilizar.
La total angustia lo poseía. Creía que iba a morir joven.
No muy distinto a tantos hombres que temen la muerte temprana.
Creo que era una premonición. Por la intensidad de la angustia y porque era irreductible.
Mahler lo ayudó.
Está en su blog, y los que no conocieron al cuervo lector de Dick, los que conocieron su amor a Mahler y su difusión lloran su muerte.
Es que cuando muere un joven conmueve.
Saravá, cuervo.
Creo que estás con los dioses.