sábado, 23 de abril de 2011

Temblor y temblor.

Querida:
Ayer fuimos con tu hermana a otra basílica.
Como era viernes Santo, por la mañana había dos curas confesando.
Mientras esperaba leí un especial de Semana Santa en forma de folleto.Dos hojas publicitando la Misericordia Infinita.
Debo confesar que he perdido gran parte de mi capacidad de raciocinio en estos días; es como si estuviera en una inundación agónica en un pantano.
Creo que el cura se asustó.Supongo que me vió andando a tientas por el Valle de las Sombras, en completa oscuridad.
Le pedí disculpas por contarle algo tan terrible, tan horroroso, y le conté la reacción del psiquiatra laboral que se rehusó a escucharme, porque él estaba a punto de jubilarse y la verdad que no quería escuchar tan trágicas experiencias de la vida( y eso que no había aparecido la operación de Fede todavía); el cura me remitió a Kierkegaard en Temor y temblor; al existencialismo, al Ser y la Nada.
Bué.
Una espera otro tipo de consuelo, un sentido final, un plan enigmático, secreto, pero finanlmente luminoso; que estas pústulas emocionales tengan un sentido.

Derrida asegura que exigir el «develamiento del secreto», equivale a obligar al otro a que comparta con nosotros sus razones, que nos explique sus razones; es decir, exigir al otro que se comunique con nosotros en los términos de nuestra razón, en los términos de nuestro logos"


Creer en Dios, como Abraham creyó,
con una fe inquebrantable más allá de todo cálculo y toda duda, ¿no es acaso tentar a Dios?
Porque como dice Jung en Respuesta a Job, este dios es anacrónico, es una fuerza de la Naturaleza sin demasiada conciencia de Sí.  
Terrible y Todopoderoso que si es Omnisciente debería saber quien soy. 
Debería saber.
Nada de todo esto te devolverá a mi vida, que de ahora en más será una vida torturada por tu ausencia.
Un corazón mutilado.
Querida Mercedes, es díficil hacer lo que me pediste. Es díficil no desmoralizarme.
Cuando mi moral estaba en alto, tenía esperanza de entender el absurdo; ahora la brutal realidad de tu suicidio me anonada.
Creo que vos intuiste que el propio Jesús fué obligado a suicidarse en cumplimiento de pactos preexistentes.
Creo que por esto lo invocaste en el momento de ahorcarte, también creo que Jesús fué una víctima inocente del Padre. 
Y que mejor abogado no podías haber encontrado.