jueves, 4 de junio de 2009

Ha chocado una ambulancia.


Una noticia ínfima.
Un hecho enorme.
Riesgos del oficio.
Los albañiles pueden caer, y de hecho caen desde alturas increíbles; algunos sobreviven.
Este martes, la muerte nos hizo cinco tantos.
Demasiados.
Y para coronar la jornada laboral una de las ambulancias del SAME choca.
Ya sé, sabemos que es la chance que se nos juega cada vez que sale una ambulancia.
Una de mis amigas más queridas iba a hacer un auxilio, y por horas no supimos si se había fracturado la cadera.
Alivio cuando se llegó a la conclusión de que era una fisura/fractura del acetábulo.
Lo que la salva de la intervención quirúrgica.
El chófer, compañero entrañable, saca en en el sorteo dos costillas fracturadas, pero hasta dónde sé, sin riesgo de neumotórax.
Gajes del oficio, según el diccionario es una locución irónica:
molestias que ocasiona el cargo u ocupación.
De acuerdo, pero sólo el que está en en el décimo piso y vé caer a su compañero, o el que que auxilia al amigo que terminó con los dedos cercenados por una máquina, entenderá el dolor de saber que ha chocado una ambulancia.