lunes, 8 de junio de 2009

Que alguien me explique.


Intento de volver al simple materialismo de los 70' donde el azul no hay que tocar, al decir de Ruben Darío, joya del modernismo.
Pareciera que la realidad se escapa a las elucubraciones del humano.
Enemigos de la posmodernidad, teóricos de la transmodernidad, no encontré un filósofo que piense en términos diferentes.
La caída de las torres marcó el fín de lo posmoderno, pero desde 1999 no encontré un pensador que no se muerda la cola y que ubique este nuevo momento en alguna categoría pensable.
En general, el discurso oficial es un retorno al materialismo y al escepticismo de los 70'.
No se trata, como bien dice Rosa María Rodríguez Magda en su ensayo “Transmodernidad”, de “retornar a la seducción de un marxismo descafeinado”, ni tampoco, agregaríamos, de persistir en la fantasía de un “neoliberalismo” excluyente e invasor.
Si los encargados de pensar en que momento estamos están desconcertados, que puede hacer una mente solitaria en medio de un mar de información inútil.
La desaparición de un avión en esta época de técnicas sofisticadas es una métafora de lo perdidos que estamos en el tiempo y el espacio.
O como la realidad se copia descaradamente de la ficción; por una semana todos asociaban con Lost.
O estoy muy desinformada o los filósofos no pueden pensar este momento ni sus consecuencias.