domingo, 7 de junio de 2009

La gente va tragando cada cosa en el camino.


Una persona que esté a cargo de un oficio social, en especial si este oficio es indispensable para el funcionamiento de la comunidad, debería ser puesto a prueba, no sólo respecto a su capacidad intelectual o técnica, sino también respecto de la calidad de sus respuestas psicológicas al tipo de decisión que deberá tomar.
Puede que este individuo carezca de amor y voluntad de cooperación, de responsabilidad por la comunidad, y hasta de inteligencia para ver el todo y la consecuencia de sus actos.
La ineficiencia reiterada y emocional o llanamente estúpida no pueden excusarse en el ejercicio de la función pública, aunque en la mayoría de los casos, los que deberían ser culpados son todo el sistema social y sus procedimientos para ascender a la gente a cargos de Poder.
El sistema social suele tener una elevada carga de inercia y se resiste al cambio.Por eso individuos que han llegado a un estado evolutivo nuevo no son admitidos.
Y así estamos como estamos.